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Para el Valle de La Paz se reportaron 6 especies de anfibios, las cuales se distribuyen en tres ecorregiones: Valle seco, Puna húmeda y Altoandino. Los anfibios son organismos que necesitan del agua o humedad ambiental, por lo tanto su supervivencia está ligada a cuerpos de agua o humedales. La destrucción, alteración y fragmentación de hábitat son probablemente las causas más importantes de la disminución de poblaciones de anfibios y de su extinción.


Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela se encuentran entre los 15 países con  mayor diversidad de especies de anfibios del mundo, albergando colectivamente un 24% de la diversidad global (Angulo et al. 2006). En Bolivia se han registrado 271 especies de anfibios, sin embargo la cifra continua creciendo gracias al aumento de investigación y relevamiento en nuevas zonas. Para el Valle de La Paz, que se encuentra entre los 2400m y 5000m, se reportaron 6 especies de anfibios, las cuales se distribuyen en tres ecorregiones: Valle seco, Puna húmeda y Altoandino (Moya et al. 2015).

1) Thoko (Rhinella Spinulosa), es el anfibio más grande del Valle, caracterizado por un cuerpo robusto y una piel cubierta de glándulas a manera de granulaciones con espinas córneas. Pese a su aspecto, son completamente inofensivos para el humano. Presentan hábitos terrestres sin tanta dependencia de la humedad.

2) Jaampatito (Pleurodema cinereum), su cuerpo es de tonalidad café a verdosa con dos manchas oscuras características en la zona lumbar que asemejan ojos. Tiene hábitos nocturnos y durante el día se encuentra en sus refugios bajo piedras cerca de cuerpos de agua. 

Imagen 1. Fotografía del a) Thoko (Rhinella Spinulosa) y b) Jaampatito (Pleurodema cinereum) 

img1Fuente: Mauricio Ocampo (2018)

3) También nombrado de Jaampatito (Pleurodema marmoratum), tiene un cuerpo con aspecto verrugoso y diseños con manchas oscuras de color café a plomizo. Se lo encuentra entre vegetación alta con permanente presencia de agua.

4) Sapo acuático (Telmatobius marmoratus), es pariente del renombrado sapo del Lago Titicaca. Tiene un cuerpo robusto, cabeza ancha y hocico redondeado. Su piel es de aspecto marmolado (por eso el nombre) y posee pliegues al costado del cuerpo. A nivel mundial y nacional se considera una especie vulnerable y en el Valle tiene mucho riesgo de desaparecer, principalmente por la presión antropogénica.

Imagen 2. Fotografía del a) Jaampatito (Pleurodema marmoratum) y b) Sapo acuático (Telmatobius marmoratus) 

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Fuente: Mauricio Ocampo (2018)

5) Picaldo (Gastrotheca marsupiata), presenta manchas verdosas en todo el cuerpo sobre un fondo beige. En 1991 fue considerada por Ergueta como una especie poco común en varias zonas en la ciudad y en la actualidad sólo se encuentra en dos localidades alejadas de la mancha urbana: Taucachi en Achocalla y en Mecapaca.

6) Rana Verde (Hypsiboas riojanus), posee un cuerpo fino de color verde claro con una franja clara en la parte lateral. Generalmente se la escucha cantar cerca de cuerpos de agua.

Imagen 3. Fotografía del a) Picaldo (Gastrotheca marsupiata) y b) Rana Verde (Hypsiboas riojanus)

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Fuente: Mauricio Ocampo (2018)


La importancia de los anfibios no sólo radica en la riqueza de especies, sino también a través de su aporte a los servicios ambientales ya que son considerados piedras angulares de cadenas tróficas en las que actúan como presas de muchos otros organismos, como ser aves, mamíferos, peces, reptiles e incluso invertebrados y como predadores al consumir insectos, reconociéndose también su rol como controladores de plagas. Además, son altamente beneficiosos de muchas otras maneras para el ser humano, por ejemplo en la medicina de uso tradicional por indígenas, entre otras (Aguayo et al. 2013). Por otro lado, son valiosos indicadores de la calidad ambiental y, debido a varias de sus características intrínsecas, actualmente son escogidos como uno de los principales grupos para el monitorear el cambio climático global (Lips et al. 2001).

Los anfibios son organismos que necesitan del agua o humedad ambiental, por lo tanto su supervivencia está ligada a cuerpos de agua o humedales. La destrucción, alteración y fragmentación de hábitat son probablemente las causas más importantes de la disminución de poblaciones de anfibios y de su extinción.  Esto sucede, por ejemplo, cuando se drenan lagunas o se rellenan humedales para construir casas, caminos o desarrollos agrícolas (Dodd y Smith 2003).

La fisiografía accidentada del Valle de La Paz no ha impedido el crecimiento paulatino de la mancha urbana ni la expansión de la frontera agrícola. El incremento de la mancha urbana entre 1999 y 2010 ha sido de un 7% (102km aprox.), especialmente al sur de la ciudad (Apaza & Zambrana 2015). Esto ha generado la utilización de áreas destinadas a la conservación y pone en peligro el hábitat de especies de flora y fauna. Los anfibios al tener una baja capacidad de desplazamiento además de estar fuertemente ligados a las condiciones del ecosistema, resultan en una posición vulnerable por las modificaciones de su entorno.

El municipio de La Paz cuenta con 27 áreas protegidas (AP), que lo sitúan a nivel nacional como el municipio con el mayor número de AP. Sin embargo, la creación de estas áreas fue diseñada principalmente para evitar el ingreso de la mancha urbana en zonas de alto riesgo más que para conservación de la vida silvestre (Quiroga et al. 2007). Las APs que se encuentran en el área urbana o que poco a poco han sido alcanzadas, constituyen un cinturón verde con potencial de convertirse en una herramienta de conexión  y conservación de áreas verdes de la ciudad (Chura et al. 2015). Muchas poblaciones de anfibios aún se refugian en estas APs y sobre todo algunas especies vulnerables como el Picaldo que ahora solo se lo encuentra en el Área protegida Bosquecillo de Pura Pura.

Según estudios del 2008 resumidos por Aguayo el 2013, del total de especies de anfibios conocidos hasta la fecha para Bolivia, 54 especies (alrededor del 21%) se encuentran categorizadas como amenazadas, de las cuales ocho especies se encuentran en la categoría En Peligro Crítico, 20 especies En Peligro y 26 especies están en la categoría de Vulnerable.

Los anfibios no ocupan una posición en la conciencia de la población. Muchos ciudadanos desconocen las especies que nos rodean, lo cual sumado a ciertos sentimientos de temor y repulsión, relacionados con creencias culturales, determina que los anfibios no sean tradicionalmente motivo de preocupación desde el punto de vista de su conservación y que no se valore su importancia ecológica y para la humanidad, aunque esta ha sido comprobada de varias maneras.

Hay que generar una conciencia ciudadana para conocer las especies que nos rodean y apropiarlas como patrimonio natural. Conservar humedales, afluentes y lagos etc. va de la mano con la conservación de los anfibios y además va en beneficio de población. La planificación de la urbanización, así como el respeto de territorios de AP, debe hacerse vigente y ser exigido por todos los ciudadanos paceños como bolivianos.

Referencias

Angulo, A., Rueda-Almonacid, J.V., Rodriguiez-Mahecha, J.V y La Marca E. (2006). Técnicas de inventario y monitoreo de anfibios de la región tropical andina. Conservación internacional. Serie Manual de Campo nº2. Panamericana Formas e Impresiones S.A., Bogotá, Colombia. 298pp.

Aguayo, R. (2013). Ministerio de Medio Ambiente y Agua. Plan de acción para la conservación de los anfibios amenazados de Bolivia. La Paz. 150p

Moya, M.I., Meneses, R.I. y Sarmiento J. (Eds). (2015). Historia Natural de un Valle en Los Andes: La Paz. Segunda Edición. Museo Nacional de Historia Natural, La Paz, Bolivia. 801p.

Quiroga, C., Galarza, Y., Lizarau, J., Lémuz C., Aranda, K., Lopez, R. y Orihuela J. (2007). Diagnóstico de los aspectos legales, económicos-sociales, culturales y bióticos de las Áreas protegidas municipales de La Paz como base para el planteamiento de la estrategia del plan maestro. Gobierno Municipal de La Paz. 251pp.

Apaza K.S. y Zambrana C. (2015). Cambio en la cobertura y uso de suelo en el valle de La Paz. Pp.787-789- En: Moya, M.I., Meneses, R.I. y Sarmiento J. (Eds). (2015). Historia Natural de un Valle en Los Andes: La Paz. Segunda Edición. Museo Nacional de Historia Natural, La Paz, Bolivia. 801p.

Chura Z., Da Silva, M. y Osorio F. (2015). Las Àreas protegidas en el valle de La Paz. Pp. 795-797- En: Moya, M.I., Meneses, R.I. y Sarmiento J. (Eds). (2015). Historia Natural de un Valle en Los Andes: La Paz. Segunda Edición. Museo Nacional de Historia Natural, La Paz, Bolivia. 801p.

Lips, K.R., Reaser, J.K., Young, B.E. e Ibáñez R. (2001). Monitoreo de Anfibios en América Latina: Manual de Protocolos. Society for the Study of Amphibians and reptiles, Herpetological Circular. 30: 1-115pp.

Dodd, C. K. y Smith, L.L. (2003). Habitat destruction and alteration: historical trends and future prospects for amphibians. Semlitsch, Edición: Amphibian Conservation. Smithsonian Institution, Washington, USA. 94-112 pp

POR FAVOR RESPETA EL TRABAJO DEL AUTOR. Cita el artículo de acuerdo a la Norma ISO 690-2:

Lottersberger, Sofía. (2018). Consideraciones sobre la situación actual de los anfibios en el Valle de La Paz. [En Línea][Citado el 2 de Mayo de 2018]. Disponible en: http://www.natzone.org/index.php/component/content/article/17-frontpage-blog/diversidad-biologica/420-consideraciones-sobre-la-situacion-actual-de-los-anfibios-en-el-valle-de-la-paz?Itemid=101

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